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CON MIEDO, MUCHO MIEDO

 

Para mi esta Casa existe por la sencilla razón de conectarnos con la gente, de generar un espacio que propicie el crecimiento y la creatividad en comunidad. Con miedo, mucho miedo (se vale tener miedo, mucho miedo valga la redundancia)

Siempre he dicho que fue justo en el momento en que un ingeniero civil metió la cucharada en un proceso de comunicación (mi profesión) y me hizo ver un punto de vista que quizá nunca hubiera contemplado y enriqueció todo lo que estaba haciendo.

Ahí, en un momento desprevenido, en una conversación en un murito con algo para tomar (seguramente él cerveza y yo vino),  me dije (así, a mi misma) que esta Casa no podía ser otra cosa que un intercambio permanente de conocimientos, o mejor dicho, como me gusta decirlo, de distintas maneras de ver y leer el mundo (a ver si así somos más tolerantes con el otro)

Las puertas se abrieron, ya no era solo un grupo de amigos buscando ahorrar costos en nuestros negocios, ya era una apuesta de barrio (Laureles, que es una belleza) y por qué no de ciudad, de intercambio, de romper los paradigmas con los que nos han educado (El concepto de paradigma se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia en caso de algo que se toma como “modelo digno de seguir” gracias wikipedia y perdón a la academia que me formó)

Entonces esta Casa existe, respira, siente, es como un ser vivo y ella (con toda la magia del mundo) nos enseña todos los días. No, no nos las sabemos todas, aquí estamos, como todos los que habitan esta Casa, aprendiendo todos los días, equivocándonos, corriendo, arriesgando.

Hace un par de meses uno de nuestros coworkers (Camilo Velázques de Álamo para ser más exacta) nos dijo que la razón por la cual eligió este espacio (vale la pena aclarar que cuando él vio esta Casa por primera vez estaba en el suelo, muros a medio construir, nosotros con uniforme de obreros, diciendo que iba a estar lista en unos cuantos días y sufriendo por dentro para cumplir) era que si nosotros, siete locos, no teníamos miedo (la verdad todos teníamos las &%$*# en el cuello) y nos tirábamos al charco para seguir algo que nos palpitaba por aquí muy dentro, él por qué no lo iba hacer.

Este espacio es eso, no se confundan me gusta también la parte romántica que dice que compartimos sueños e ilusiones, pero al final del cuento, lo más importante, es que compartimos miedos (Bastian el alemán más paisa que conozco me dijo esto) porque estamos solos y aquí nos encontramos (¿y, hay algo más bonito que encontrarse con alguien?)

Después de esta seudo reflexión, sin mucha conexión, pero que me sale desde lo más profundo, los invito a que nos visiten, se tomen alguito por aquí y conozcan esta Casa, y no sientan miedo, o sí, sientan mucho miedo (el sentimiento más sincero que uno puede tener (paréntesis dentro del paréntesis: el amor de mi vida me enseño esto)) porque esta también es su Casa
(perdón por tanto paréntesis, pero mi cabeza funciona así cuando estoy escribiendo algo que me emociona mucho)

Juana Restrepo - Directora Ejecutiva - 316 3409383 - juana@lacasaredonda.co